Las clases ELE online son peores que las presenciales

¿Cuántas veces hemos escuchado esta idea u otras similares? Que son peores, que no son lo mismo, que se pierde calidad, que resultan más frías, menos cercanas, artificiales… que no se aprende tanto, que la interacción es pobre, que el contacto físico es indispensable, etc.

De hecho, muchos profesores ELE presenciales siguen pensando esto, e incluso algunos profesores ELE online también lo piensan.

Así pues, no veo mejor forma de empezar a desmontar todos los mitos que rodean a nuestra joven profesión, que precisamente con esta falsa creencia que ataca al valor y la utilidad de nuestra acción profesional misma.

Y permíteme que comience con una anécdota personal. Muchas veces, al explicar mi profesión a otras personas, expresan la siguiente conclusión: “entonces das clases de español por Skype”. Y no tengo nada en contra de este programa, de hecho recomiendo su uso en una serie de contextos… el problema es que normalmente dicha expresión va asociada a unas ideas mentales de amateurismo, de poca seriedad, de conversación con un simple nativo usando una cámara. Por eso cuando alguien me dice “das clases por Skype” le respondo “bueno, Skype es un programa, pero existen otros como Zoom, Google Meet, Whereby, etc… y en cualquier caso el programa de videoconferencia es solo un componente de la formación y no es lo más importante”. Y se lo digo intencionadamente con un tono de voz y un lenguaje corporal muy profesional. Evidentemente mi interlocutor no va a sacar mucho en claro de esta respuesta, pero mi intención es que al menos intuya que la cosa no se reduce a “dar clases por Skype” y que la profesión del profesor de español online puede tener más enjundia de la que presuponía.

Las clases ELE online son todavía una posibilidad extraña o desconocida para mucha gente. Y no son mejores o peores que las clases presenciales. Simplemente son diferentes, es decir, tienen ventajas y desventajas diferentes.

La principal ventaja de las clases presenciales es obvia. Se dan en un contexto de inmersión física, de contacto presencial directo. Por supuesto esto es algo positivo, y de hecho, este aspecto es el que todos tienen en mente cuando dicen que las clases online son peores. Podríamos decir que la presencialidad involucra los 5 sentidos. Aunque quizá la expresión es más bonita que la realidad, ya que entre los profesores online hay un gran consenso en que prescindir del sentido del olfato puede ser a veces una gran ventaja. Pero bromas aparte, sí, está claro que la presencialidad es algo positivo propio de las clases presenciales.

Ahora bien, y aquí viene el desmontaje del mito: las clases ELE online tienen virtudes cruciales que las clases presenciales no tienen.

Precisamente, las clases ELE online permiten la distancia física, y en un mundo global y móvil como el nuestro, esta es la ventaja básica por la que muchos estudiantes y profesores optan por esta modalidad. Y por favor, no me refiero solo a la pandemia de 2020, yo llevo en este negocio desde 2014 y lo he visto crecer año a año, con o sin pandemias.

Los estudiantes pueden recibir clases cómodamente desde su país, desde su casa, sin necesidad de incómodos traslados. Un día dan la clase en su salón o en el jardín, el siguiente en la oficina, y otro día mientras están de viaje. Esta es una ventaja esencial, que cada vez más gente valora, y ante lo que poco pueden hacer las academias y los profesores presenciales. Pero no solo eso. Desde el punto de vista de los profesores también supone un gran beneficio: la posibilidad de desacoplar su trabajo de una localización física concreta. Se trata de hacer realidad el sueño de muchos: el trabajo en remoto, o incluso el nomadismo digital.

Pero aún hay más. Las clases ELE online permiten el uso de herramientas digitales. Es decir, el ordenador e internet no solo sirven para los requisitos básicos de visión y escucha a distancia. En realidad abren un mundo infinito de posibilidades que no están disponibles en una clase presencial. En una clase ELE online se pueden compartir materiales en PDF y usar una pizarra digital. Se pueden explicar palabras usando imágenes de internet. Ver videos cortos y discutirlos. Es posible hacer todo tipo de juegos y actividades interactivas. Y un largo etcétera.

Esta es una ventaja poco conocida y aún no del todo explotada de este tipo de clases. La publicidad de clases online todavía nos remite a conversaciones desde la montaña o la playa, qué gran tándem la arena y el portátil. O a jóvenes tirados en el sofá con una tablet charlando con su profesor. Pues no, no se trata de esto exactamente.

Cambiar este chip mental, dejar de ver la tecnología como imposición u obstáculo, o una mera herramienta para conversar animadamente desde lugares exóticos, y empezar a percibirla en su enorme potencial profesional y creativo, es un requisito del éxito para el profesor ELE online.

La realidad siempre es más compleja de lo que aparenta a simple vista, y en un entorno tecnológico creciente y cambiante, los profesionales que sepan navegar mejor en los mares de los detalles podrán ofrecer a sus clientes respuestas más realistas y adaptadas a sus necesidades.

En conclusión, las clases ELE online no son de peor calidad que las clase ELE presenciales. Tampoco es que sean mejores en general. Son diferentes. Lo importante es conocer esas diferencias, y todavía mejor, experimentar esas diferencias.

Si te vas a dedicar a dar clases ELE online, no te conformes con falsos mitos o creencias: explica sus ventajas siempre que puedas a tus conocidos y a tus clientes. Con la primera acción ganarás en reputación y con la segunda en ingresos.

¿Te ha gustado este artículo? Entonces te invito a conocer el Método D4, el método para enseñar ELE online de forma práctica y profesional.

6 comentarios en “Las clases ELE online son peores que las presenciales”

  1. Muy interesante tu reflexión Diego. Estoy de acuerdo con la idea de que aún hay prejuicios sobre las clases ELE online y eso aún se exacerba más cuando se trata de integrantes de comunidades o pueblos pequeños donde lo presencial se lleva el primer puesto. No hay dudas que las clases ELE online nos ofrecen un mundo de posibilidades tanto a profesores como a alumnos. Creo que uno de los ingredientes fundamentales para el éxito de nuestras clases online es el carisma y motivación que le ponemos a la propuesta didáctica que ofrecemos. Yo hablo de «el alma», esa energía y pasión por el privilegio que algunos tenemos de trabajar de lo que nos gusta.

  2. Hola a todos en la comunidad.

    Sin lugar a dudas nos queda mucho camino por recorrer y demostrar, tanto a incrédulos como a los habladores de oficio, que también a distancia podemos hacer labor docente tan o más exigente como la que hacemos en el aula.
    Comentando un punto de lo escrito por Gabriela, no solamente en geografías pequeñas es donde escuchamos voces adversas a esta modalidad de enseñanza. Yo daba clases particulares presenciales de inglés y español a estudiantes de media y superior en Milano. Una semana después de la suspensión de actividades, hice una encuesta entre los padres de mis actuales y anteriores alumnos, ninguno estuvo a favor de las lecciones a distancia. Desde marzo no he tenido contacto con ellos. Espero sorpresas para el inicio del próximo año escolar.
    Les deseo un feliz y reparador fin de semana,

  3. Hola Diego,

    Estoy completamente de acuerdo contigo, incluso podría agregar que el tiempo de la clase en línea se aprovecha al 100%.

    Te han pasado esos “espera que limpie la mesa”, “espera, olvidé el cuaderno”, “espera, saco al perro”, “mira lo que me envió mi mamá”, “estaba haciendo crepas, te preparé una», …

    Mientras que durante las clases en línea, no sé qué magia sucede, que por lo general los alumnos no tienen interrupciones.

    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *